Cómo hablar para que tu hijo adolescente te escuche

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¿Alguna vez te ha costado que tu hijo adolescente se abra contigo? ¿Tiene cambios de humor y, si te atreves a preguntarle qué le pasa, lo único que te responde es «no lo sé»? La adolescencia es una etapa de cambios enormes para los jóvenes. Es el último paso hacia la edad adulta. Están intentando descubrir quiénes son, cómo se sienten y a quién quieren. Sus valores, opiniones y percepciones son cambiantes e impredecibles. «A menudo, los adolescentes no saben lo que piensan o sienten porque, casi a diario, se están convirtiendo en una persona diferente». Debido a estos cambios, a veces recibes la temida respuesta de «No lo sé» o ninguna respuesta en absoluto. Sin embargo, hay cosas que puedes hacer para ayudar a mejorar la comunicación entre tú y tu hijo adolescente y conseguir que se muestre más abierto.

1. Contén y muestra empatía. Recuerda que tu hijo adolescente está experimentando muchas emociones y no tiene claro exactamente cómo se siente. Necesita tu ayuda para ordenar y comprender sus emociones. Tu papel como padre o madre es escuchar, mostrar compasión y reflejarle esas emociones para que tu hijo pueda asimilarlas de una forma más significativa y menos extrema.

Un ejemplo de cómo podría ser:

Imaginemos que tu hija de catorce años vuelve a casa de una fiesta triste y enfadada por algo que ha pasado. Para ayudarla a gestionar sus sentimientos y mostrarle empatía, podrías decirle algo como esto: «Brooke, sé que te ha dolido cómo te ha tratado Kelly en la fiesta. Se ha interpuesto entre tú y tus otros amigos, y eso te ha hecho sentir muy avergonzada. Entiendo perfectamente por qué te sientes triste y sola».

2. Aclara las cosas. Si tu hijo adolescente sigue molesto después de que hayas aceptado y te hayas identificado con lo que siente, puedes ofrecerle una explicación. Al hacerlo, puedes darle tu punto de vista sobre lo que está pasando. Al compartir tu punto de vista, es importante no ser condescendiente ni paternalista, y mantener el respeto hacia lo que él siente.

Un ejemplo de cómo podría ser:

Siguiendo con el ejemplo anterior, supongamos que Brooke seguía enfadada después de que tú hubieras validado sus emociones y te hubieras mostrado comprensivo con ellas. Podrías aclararle la situación diciéndole: «Brooke, es normal que estés enfadada por lo que hizo Kelly. Fue hiriente. Al mismo tiempo, quiero que recuerdes que las chicas que realmente están de tu lado no te abandonarán, porque tienes unas amigas muy sólidas y buenas. Eres una buena persona, y a la gente buena le gustas y seguirá gustándole».

Si tienes dificultades para comunicarte con tu hijo adolescente, no tienes por qué resolverlo todo por tu cuenta. Puedes acudir a un terapeuta para aprender y practicar habilidades de comunicación, así como para superar cualquier obstáculo que pueda estar impidiendo una comunicación eficaz.

 

Referencias:
Townsend, John Sims. Límites con los adolescentes: cuándo decir «sí» y cómo decir «no». Zondervan, 2006.

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