Como padres, a menudo nos preguntamos si el comportamiento problemático de nuestro hijo es solo una fase pasajera o algo más grave. La creencia generalizada es que los niños superarán con la edad comportamientos como morder, mostrarse desafiantes, tener rabietas o mostrar conductas destructivas, agresivas, hiperactivas o de ansiedad y miedo. Aunque es habitual tener esperanza, la realidad es que no todos los niños superarán estos problemas de conducta y, sin una intervención adecuada, pueden persistir y agravarse hasta la última etapa de la infancia y la adolescencia. Sin una intervención temprana, estos problemas pueden tener efectos duraderos en el desarrollo emocional, social y académico del niño.
Los niños menores de dos años pueden beneficiarse de la terapia. La terapia de interacción entre padres e hijos, también conocida como PCIT, es una terapia basada en la evidencia para abordar los problemas de conducta en niños de entre 2 y 7 años. La PCIT se desarrolló en 1980 y, desde entonces, ha sido sometida a numerosas pruebas. Se considera el tratamiento de referencia para los niños con problemas de conducta.
El periodo comprendido entre los 2 y los 7 años es fundamental para el desarrollo cerebral de los niños. Durante esta etapa tienen lugar muchos aspectos clave de la comprensión que el niño tiene del mundo. Por ejemplo, es en este periodo cuando los niños comienzan a establecer vínculos afectivos, a desarrollar empatía y a aprender a regular sus emociones. Las interacciones sociales positivas durante esta etapa contribuyen a la formación de relaciones sanas en el futuro. Abordar los comportamientos problemáticos antes de los 7 años probablemente genere un cambio más eficaz en la capacidad del niño para replantearse su forma de abordar el aprendizaje, la cooperación, la resolución de problemas y la tolerancia ante la angustia.
Muchos padres empiezan a buscar ayuda terapéutica cuando sus hijos son mayores y ya no son capaces de gestionar sus comportamientos, debido a que el niño crece y las consecuencias en el colegio son cada vez mayores. Los padres con hijos mayores de 8 años no deben perder la esperanza. Existen intervenciones para niños mayores y adolescentes, como la Terapia de Interacción Padre-Hijo, adaptada a niños de hasta 10 años, el Entrenamiento en Gestión Parental, la Terapia Basada en el Apego y la Terapia Familiar Centrada en las Emociones, por nombrar algunas. Busca ayuda profesional tan pronto como te des cuenta de que necesitas ayuda.
El desarrollo es un proceso continuo, y los niños siguen aprendiendo y creciendo mucho más allá de los 7 años. Sin embargo, las experiencias y habilidades adquiridas durante los primeros años sientan las bases para el futuro desarrollo cognitivo, emocional y social. A menudo se considera que los 7 años marcan un momento crucial en el que ya se han consolidado ciertos elementos fundamentales del desarrollo del niño.




