Cuando terminan las clases y empieza el verano, es normal que las rutinas cambien. La hora de acostarse suele retrasarse, se pasa más tiempo frente a las pantallas y los hábitos de sueño pueden descuidarse. Aunque el verano trae más libertad y diversión, dormir de forma regular sigue siendo fundamental para el bienestar mental y emocional de tu hijo. Acostarse tarde y levantarse tarde puede alterar su reloj biológico, lo que puede provocar mayor irritabilidad, dificultades para concentrarse, cambios de humor e incluso ansiedad. A los niños y adolescentes les va muy bien con una rutina. Sin ella, sus patrones de sueño pueden volverse irregulares, lo que puede afectar a su comportamiento, a sus niveles de energía y a su capacidad para regular las emociones.
A continuación te ofrecemos algunos consejos útiles para mantener unos buenos hábitos de sueño durante el verano:
1. Establece un «horario de sueño de verano» que ofrezca flexibilidad sin dejar de ser predecible
2. Crea una rutina para relajarse que sea siempre la misma cada noche, aunque empiece más tarde de lo habitual
3. Limita el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse
4. Empieza a ajustar poco a poco la hora de acostarse unas semanas antes de que empiecen de nuevo las clases para evitar una transición estresante
Recuerda que dormir no es solo descansar, sino también recuperarse y regular el organismo. Mantener unos hábitos de sueño adecuados es una de las formas más importantes de cuidar la salud mental de tu hijo durante todo el año.




